• Apariencias

    Y Jehová respondió a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová mira no lo que el hombre mira; pues que el hombre mira lo que está delante de sus ojos, mas Jehová mira el corazón. (1 Samuel 16:7)

    Es bueno mantener una buena imagen propia, y también es bueno presentarse con pulcritud y decoro cuando vamos a la iglesia, pero es mucho más bueno tener un corazón limpio, sincero y bien intencionado ante Dios, porque Él es quien lo escudriña y nos da conforme a lo que ve en él. Como seres humanos tenemos la tendencia de juzgar conforme a la apariencia de las cosas, pero Jesús nos dice:

    No juzguéis según la apariencia, mas juzgad justo juicio. (Juan 7:24)

    En (Mateo 23:27) Jesús compara a los escribas y fariseos con sepulcros blanqueados, los cuales son hermosos por fuera pero por dentro solo hay huesos de muertos e inmundicia; en el capítulo dos de la epístola de Santiago, se nos invita a la parcialidad, si dentro de la iglesia atendemos mejor a las personas por lo ostentosa que éstas luzcan, ¿qué puede esperar nuestro prójimo cuya situación económica es desfavorable y por ende su apariencia no es del todo pulcra o refinada?, ¿seleccionamos a nuestras amistades por su posición socio-económica?, ¿somos superficiales?

    Cuando vamos a la iglesia, es importante cuidar la apariencia, pero no para esperar conseguir algo de Dios, sino para proyectar en el exterior lo que el Espíritu Santo está realizando en nuestro interior.