• Las ovejas

    ¿Sabías que las ovejas no beben agua en movimiento?

    Las ovejas, además de temerosas, no beben del agua estancada, ni beben agua sucia, ni al lado de los puercos, ¡son muy especiales!

    Las ovejas llegan a sentirse muy cómodas con la persona que les dedica tiempo, se acostumbran a su voz y las tranquiliza. Además se distraen fácilmente debido a la forma en que ingieren sus alimentos, por dicha razón es muy común que se pierdan.

    El frenesí de las ovejas por sus alimentos las lleva a perder el contacto con la realidad, por lo cual se hieren con rocas o espinas. Estos animales no se van a dormir sino hasta que han saciado su hambre por completo. Las ovejas arrancan el pasto (no como las vacas que sólo cortan la cima de la hierba) por lo que hay que moverlas a un nuevo lugar para comer. Por si fuera poco, las ovejas son testarudas por naturaleza.

    ¡Ahora sí!… Conociendo la naturaleza de las ovejas pasemos a lo siguiente:

    Jehová es mi pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará (Salmos 23:1-2)

    Dios sabe que no podemos hacer mucho sin su providencia, por eso nada nos faltará si nos mantenemos cerca de Él. Si permanecemos cerca de Dios, Él nos mantendrá en lugares de delicados pastos; es decir, tendremos bendiciones abundantes. Muchos somos como las ovejas, nos apasiona el sabor de las bendiciones de Dios, nos olvidamos de mantener el rumbo y nos perdemos, pero el Señor nos regresa al redil.

    No todas las ovejas requieren de los mismos cuidados, pero todas deben saber que hacer cuando llegue el lobo y el pastor se encuentre lejos. Lo triste es que haya ovejas que, aún sabiendo qué hacer, son incapaces de defenderse. ¡Es entonces cuando aparece el Buen Pastor y las rescata!

    Yo soy el buen pastor, el buen pastor su vida da por las ovejas. Atte: Jesús (Juan 10:11)

    Jesús es el buen pastor que nos rescata cuando perdemos el rumbo, o cuando nos acecha el lobo rapaz.

    Las ovejas que se mantienen escuchando la voz de su Pastor, saben distinguir las voces de los lobos rapaces. Leer (Juan 10:14)

    También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor. (Juan 10:16)

    Nuestro Buen Pastor, inicialmente venía por un grupo de ovejas que no oyeron su voz, ahora nos toca a ti y a mi ser parte de Su redil. La clave está en vivir la experiencia de la oración y practicar la fe, sólo de esa manera seremos capaces de distinguir la voz de Dios en nuestro corazón.

    Porque vosotros erais como ovejas descarriadas; mas ahora habéis vuelto al Pastor y Obispo de vuestras almas. (1 Pedro 2:25)

    Déjate pastorear por el Señor y verás como el bien y la misericordia te seguirán todos los días de tu vida.